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Porsche - Antiguos héroes

Antiguos héroes

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Mecánicos ocupados con un Porsche 356 durante una parada en los boxes en la carrera de 1.000 kilómetros de 1953 en el Nürburgring.

En el marco de una exposición especial sobre los años cincuenta el Museo Porsche presenta una muestra de fotografías de la Princesa Marianne de Sayn-Wittgenstein. Un panorama de sus imágenes de carreras y su emocionante vida.

Hemos quedado en Fuschl am See, en la legendaria Casa Forestal, un lugar idílico oculto en el bosque. Es nuestra segunda cita. Andy Warhol estuvo aquí, así como Gunter Sachs con su segunda esposa, o Herbert von Karajan, Niki Lauda y Maggie Thatcher. Marianne de Sayn-Wittgen­stein, gran dama de la fotografía de 95 años, recibe a todos los visitantes con tal vivacidad y alegría que el huésped no puede más que sentirse agasajado.

Llamada «Manni» por sus amigos, descubrió su pasión por la fotografía a la edad de 12 años. Hay que agradecer a su institutriz británica de entonces el excepcional inventario actual de más de 100 álbumes de fotografías, de las cuales gran parte son imágenes de carreras. La estricta educadora le había dicho: «Ya que tienes un entretenimiento tan caro, por lo menos tienes que pegar las fotografías en un álbum como es debido». En los años treinta la fotografía era todavía una diversión exclusiva. La princesa ríe, y sus ojos brillan cuando añade: «Así empezó todo».

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En 1954 Heinz Friedrich (izq.) y Wittigo de Einsiedel se toman en serio el mensaje colocado sobre el 356: «Haz caso a tus mujeres, ¡conduce con precaución!».

Cada imagen tiene una anotación a mano que ella comenta divertida durante la conversación. La primera fotografía de un vehículo muestra el coche de pedales de su hermano, fotografiado en el patio interior del palacio familiar, no lejos de Salzburgo. Más tarde siguió un gran número de fotografías de pilotos y bólidos de carreras. Casi todos los días de los pasados 83 años ha añadido un motivo. Los negativos están archivados con esmero en el Castillo de Sayn, no lejos del circuito de Nürburgring y los álbumes se apilan en el sótano de la residencia forestal. El volumen de fotografías Stars & Sportscars recoge una selección exclusiva.

«Manni, tú no eres una fotógrafa», le decía irónicamente con cariño su amigo de toda la vida Gunter Sachs, que a su vez era su ídolo, «pero sabes apretar el disparador en el momento oportuno». Sin duda, la «mamarazza» –otro título de reconocimiento, este otorgado por Carolina de Mónaco– ha sabido siempre disparar en el lugar adecuado y en el momento oportuno. De este don surgieron imágenes de una naturalidad y una cercanía sorprendentes.

La profunda y excepcional expresión de sus fotografías se debe a que la joven princesa estuvo muy cerca de los héroes de aquellos primeros años. Es posible que su encanto, que se mantiene hasta la actualidad, le sirviera de ayuda, pero los pilotos eran sobre todo amigos suyos. A menudo pertenecían como ella misma a la nobleza y sentían la misma fascinación por el deporte del automovilismo, que en los años de la posguerra todavía no se había profesionalizado. Los príncipes de Me­tter­nich o Fürstenberg, el conde Wittigo de Einsiedel o Richard de Frankenberg: Manni los conocía a todos, y todos conocían a Manni y a su marido «Udi», que la conducía a las carreras con la Borgward combi de la familia.

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La Princesa Marianne de Sayn-Wittgenstein nació el 9 de diciembre de 1919 en Salzburgo (Austria). Tras estudiar Arte en la Escuela de Bellas Artes Blocherer de Múnich a principios de los años cuarenta, hizo de la fotografía su profesión. Junto al automovilismo, sus archivos de más de 250.000 foto­grafías recogen imágenes de famosos y reportajes de viajes.

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En 1952 partici­paron 14 Porsche en la carrera del Triángulo de Dieburg.

Antes de las carreras en el Nürburgring, por ejemplo, los protagonistas se solían reunir en el Castillo de Sayn, donde al finalizar se celebraban los triunfos o se brindaba por un accidente sin consecuencias que solo había afectado a la chapa. Cuando la carrera era la legendaria Mille Miglia, la pareja principesca se alojaba a su vez en la villa de un conde amigo en el lago de Como. El hecho de que los motivos fotográficos de la princesa fueran a menudo Porsche se explica casi por sí mismo: la nobleza del automovilismo no solo quería participar, sino también ganar. Y para ello, los deportivos de Zuffenhausen fueron siempre una buena elección.

Las imágenes que presenta el Museo Porsche en el marco de la exposición especial sobre Porsche en los años cincuenta muestran la visión abierta y entusiasmada de una fotógrafa relajada que vive la vida a todo gas. Al contemplar las fotografías se siente que no fueron tomadas con un alto objetivo artístico o por intereses comerciales. Las fotografías de la princesa son auténticas y eso es lo que las ennoblece.

Texto Edwin Baaske

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Stars & Sportscars por Marianne zu Sayn-Wittgenstein Delius Klasing, Bielefeld 2ª edición, 176 páginas Alemán/inglés, 39,90 euros www.delius-klasing.de

Exposición especial

Con el título «De Stuttgart al mundo. Porsche en los años cincuenta», del 24 de junio al 13 de septiembre el Museo Porsche, muestra, entre otras, fotografías de la princesa. El Museo abre de martes a domingo de 9:00 a 18:00 horas. Más información: www.porsche.com/museum.